lunes, 15 de octubre de 2007

“Cambio de año”

De pastas ni hablar, la dieta que Eneas se había auto impuesto veinte días atrás no iba a cambiar sólo porque fuera fin de año, su meta estaba cada vez mas cerca, no era momento para aflojar, en definitiva, pensaba, año nuevo se festeja por mucho mas que la comida. Sus familiares cercanos no lo eran, pero la tradición dictaba que todos debían reunirse alrededor de la gran mesa del comedor, a charlar de lo que el ultimo año les había dejado y sobre lo que esperaban que el próximo les deparara, asi que se sentó a oír los chistes de siempre. Él cada vez menos conforme con su balance no dejó que nadie supiera sus proyectos, tal vez porque temía que alguien impidiera sus planes o simplemente estaba cansado como para escuchar opiniones y alarmes de su conservadora familia. Terminado el brindis de las doce salió a pasear y a disfrutar solo de los fuegos artificiales. En un cruce de calles se sentó y mientras miraba el espectáculo sobre su cabeza, pensaba en su desacuerdo con su propia vida, se preguntaba si iba a seguir en esa rutina mediocre y tan poco autentica, sacó de su bolsillo un pequeño espejo donde se miro por largos minutos, en voz alta y sin dejar de mirarse prometió atreverse a lo que sus deseos le mandaran, y dejar de ser quien no quería.

El “ring” del horno despertó a Esmeralda, ya estaba lista la cena, eran las diez de la noche y ella marcaba la pagina del libro que había estado leyendo hasta ceder al sueño. Era poca comida para ser fin de año, era la misma cantidad que había cocinado el resto de los días, ella iba a comer sola, esto no le disgustaba, sólo le causaba melancolía. En el bacón de su monoambiente la mesa y ella cabían justo. Mientras comía pensaba en lo vivido el ultimo año, y sonreía, no le interesaba pensar en el próximo, ya comenzaban a encenderse luces de colores en el firmamento, se sentía dichosa, como si el espectáculo de destellos fueran solo para ella, como un premio merecido por sus esfuerzos en el último año, que la habían hecho quien era.

Algunas transformaciones, cambio de vestuario, de trabajo y una pelea con su familia habían hecho que en un año Eneas se convirtiera en Esmeralda, sin dejar de ser quien siempre fue por dentro, una amante de los vestidos con flores y fanática de la danza clásica.

AMOS
31/5/2007

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