El viaje se hacia pesado, el nunca hubiera creído que "el mas allá" quedaba tan lejos. Mientras tanto observaba los distintos aspectos de su vida, divididos en partes como : pecados, travesuras, caídas, despedidas, sueños, deseos ,etc. Cada uno se veía reflejado en un espejo que aparecía sorpresivamente en el camino; hechos que ya ni recordaba.
El ser de sexo indefinido que lo guiaba se detuvo y le advirtió:
-Mantén la calma, solo son recuerdos
-¿Que? ¿Que sucederá?
-Tus miedos
Y nuevamente el espejo reflejando los fantasmas de su vida, primero la altura, al verse llorando en un tobogán se rió de sí mismo y se alivió al ver a su madre recogiéndolo. Se agitó su respiración al encontrarse con una serpiente, un recuerdo muy presente, en un zoológico un guía quiso mostrar el tamaño de una serpiente comparándolo con él...
Sonrió cuando todo desapareció, consideró que lo que hubiera a continuación, fuera lo que fuera, no seria peor. Pero se equivocó
El espejo otra vez, pero en esta ocasión Eneas se sorprendió, vio una persona que no conocía o no recordaba, parecía estar escribiendo una carta que él pudo leer vagamente...
..."lo siento pero creo que es lo mejor, quiero que nuestro hijo lleve mi nombre..." "... debo luchar por mi patria te prometo que voy a volver con las manos llenas de triunfos... con amor... Eneas Petraconis..."
Los ojos de aquel hombre se le hacían familiares, le recordaban a una foto que su madre conservaba en su mesa de luz, junto a un papel rajado.
Eneas tomo aire, los ojos se le llenaban de lagrimas, y no hizo falta el espejo para recordar que lo único que su madre le había dicho sobre su padre había sido... "...era un soldado de la vida, nos amaba..."..., cosas que él nunca había entendido hasta el momento.
paso un largo rato hasta que Eneas estuvo en condiciones de seguir, el hombre enigmático exclamo:
-¡Llegamos!
Con cara de decepción, Eneas miro a su alrededor. No era lo que esperaba o lo que en vida le habían hecho creer. Cosas como que lo esperarían Dios y "el diablo" para decidir si iría al cielo o al infierno: O que recibiría todo lo que en vida no tuvo, reencarnaciones tal vez. Pero nada de eso sucedió, apareció un hombre sin tridente, sin aureola ni oz.
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Esta redaccion presenta dos finales, la autora en este caso lleva años sin poder escojer uno, por lo tanto queda a eleccion del lector:
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Final 1:
... Pero nada de eso sucedió, apareció un hombre sin tridente, sin aureola ni oz. Este le pregunto:
- Después de haber revisado tu vida ¿Cual es tu deseo?
- Conocer a mi padre y recuperar el tiempo perdido...
Final 2:
. Pero nada de eso sucedió, apareció un hombre sin tridente, sin aureola ni oz.
Era un señor con un estetoscopio en el cuello,
-Tu madre quiere verte.
Eneas abrió los ojos
-Eneas hijo mío, tengo una mala y una buena noticia... la buena es que te recuperaras, y la mala es que tu padre se ha ido de viaje, para toda la vida tal vez...
AMOS
2003 (otro hermoso recuerdo de primer año, concurso litarario 2do puesto)
lunes, 15 de octubre de 2007
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