Cada uno tiene su cárcel, su pesadilla, esa que evita, esa que teme, esa que conoce, pero solo en fantasías. Y todo lo que pone en esa fantasía es temor, terror. Crea sueños, aun despierto, sabe lo que quiere y eso todo aquello que no sea ese lugar. Yo no-tenia, no temía, no conocía, y vivía. Me metieron en una jaula, de prepo, y como jamás temí a las jaulas, seguí ahí adentro, aleteando hasta que, con las rejas, mis alas se empezaron a lastimar. Observe que no era lo mismo que afuera, pero nada me decía que era peor, simplemente vi que ya no podía aletear, pero aun adentro tal vez había algo que descubrir, algo mejor. Me propuse crecer ahí adentro, ver, disfrutar de lo que me toque, aunque yo no había decidido entrar. Era un lugar mas, no tan bello como el cielo, pero aun no era mi infierno. Después de un tiempo, ya había olvidado lo que era volar. Adentro tenia mis propios éxitos y fracasos, no había valor en algún afuera, mi mundo media unos pocos metros, estaba incomoda pero no me daba cuenta, algo me decía que el crecer debía ser así, incomodo, molesto, perturbarte. Las rejas me lastimaban, como al principio, a veces por simple reflejo de mover mis alas, pero ya me había acostumbrado y me culpaba a mí por moverlas y no a las ellas por lastimar. Desde ahí adentro el afuera se veía tan vacío, los que volaban no sufrían ¿y como podían así crecer? Pensaba, o me hacían pensar. Poco a poco la jaula se fue haciendo mas y más pequeña y las otras aves ahí adentro precisaban hacer algo, que reemplazara el volar, al parecer yo estorbaba en su paso. Todo el daño me impulso, y sin saber si lo que hacia era correcto o no, por simple instinto, salí por esa puerta que hacia rato estaba abierta, pero que no había pensado atravesar. Salí mal herida, sin animo de volar, poco a poco las heridas cerraron, pero las cicatrices son visibles, desde este hermoso cielo que hoy puedo disfrutar, aun puedo ver esa jaula, se como ellos me ven, vacía, como yo veía al resto desde allí adentro, y puedo ver también, como siempre necesitan espacio, y como siempre a alguien golpean, algunos prefieren soportar los golpes, y otros salir. A veces pienso que tal vez deje de crecer, por no sufrir. Pero no hay crecimiento que pueda comprar mi salud, ni mi libertad. Ahora si temo, pero porque conocí, no son fantasías, es mi realidad pasada, que jamás quiero repetir, tengo pesadillas pero sé, que fueron y podrán ser realidad.
AMOS
16/11/2006
un intento o una manera de explicar lo que me paso, lo que vivi 3 años de mi vida.
lunes, 15 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario